Quién fue Confucio

K’ung Chung-ni o K’ung Chiu nació, según la tradición en Kuo Li, cerca de Tsou, estado de Lu, el día 21 del décimo mes del año 551 antes de Cristo y habría vivido hasta el año 479. 

Entre sus antepasados estuvo un noble del estado de Song, descendiente de la corte imperial de Yin. La muerte del padre de Confucio, cuando éste era niño, llevó a la familia a la decadencia. 

Confucio, en un comienzo se dedicó a trabajos subalternos en la administración pública, como inspector de graneros y de ganados, a cargo de la familia noble de Ki. Sin embargo, desde joven mostró gran inclinación por los estudios, lo que lo llevó posteriormente a impartir clases. Tuvo más de 3 mil discípulos, muchos de los cuales provenían de familias indigentes, ya que él rompió la tradición de que sólo los niños de familias ricas tenían derecho a asistir a la escuela. 

Se desempeñó en escuelas tradicionales, donde, principalmente, los hijos de la nobleza aprendían a escribir y calcular, tiro con arco, conducción de carros, música y ceremonial, desarrollando así una actividad pedagógica que mantuvo en las distintas etapas de su vida, hasta establecer su propia escuela.

Confucio

El gusto por la música le acompañó durante toda su vida, cultivando con especial asiduidad el estilo Schao. También amaba la música popular de canciones tradicionales, que recogió en el cancionero Schi King. Se dice que la música le sirvió para librarse del cerco de las gentes de Kuang, junto con su discípulo Tsi Lu, que le acompañó en muchos de sus viajes.

El jefe de la familia noble de Mong, Hi Tsi, al verse cercano a la muerte, le encomendó la educación de su hijo Mong I Tsi y su sobrino. Él les propuso hacer un viaje a la ciudad de Lu, capital del estado del duque de Tsou, para entrevistarse con Lao Tan, o Lao Tsé, bibliotecario  en ese entonces de la corte y al que veneraba como un maestro.

El encuentro entre estos dos sabios constituye una de las escenas cumbres de la tradición filosófica china. El enigmático comentario de Confucio ha merecido toda clase de interpretaciones: “el pájaro vuela, el carnero corre por la tierra, en cambio el dragón no se sabe dónde está su morada. He visto a Lao Tsé, es como el dragón”.

El trato como consejero del indeciso y débil príncipe de Tsi le sirvió para conocer de cerca las particularidades del gobierno y al mismo tiempo aumentó su prestigio como hombre de Estado, de tal manera que obtuvo un cargo público en el estado de Lu, como encargado de la provincia de Tschung Tu, y más tarde Ministro de Obras Públicas, y al siguiente año de Justicia, que era similar a un visir. Era tal la eficacia de sus métodos que en tres meses reorganizó la administración. Tenía cincuenta años de edad y por entonces algunos de sus discípulos también ocupaban puestos de responsabilidad.

Su estrella comenzó a declinar, debido a las estratagemas del vecino estado de Tsi, para enemistar al príncipe con su ministro, por lo que se vio obligado a dejar el estado de Lu. Se dirigió al de We, luego al de Pu, donde tuvo que prometer no ir a We, cosa que no cumplió y el justificó como “compromiso forzado”, lo cual nos ofrece una idea de su condición de perseguido. Más tarde, el rey Tschao de Tschu quiso concederle un territorio, pero sus dignatarios lo impidieron, conocedores de la eficacia de los discípulos de Kung Tsé. También el joven príncipe Tsé Tscho de We, le pidió que fuera su consejero. Fue la última oportunidad de acceder a la vida política. Aquellos contratiempos que le hicieron experimentar la faz oscura de la política acabaron por alejarle de la vida pública y la última etapa de su vida la dedicó a su escuela y a recopilar los documentos de la antigüedad. Murió a los setenta y tres años.

Entre sus discípulos se encuentran: Yan Hui, su predilecto, que murió antes que el Maestro, a pesar de que le había dicho: “mientras viváis, maestro, no puedo atreverme a morir”; Jang Keng, uno de los primeros; Tsung Yu, guerrero que amaba su espada; Tsi Tiao Kai, que despreció un cargo oficial para seguir investigando; Yu Jo, que fue jefe de la escuela a la muerte del Maestro; y casi dos siglos más tarde, Men Tsé, a quien debemos la recopilación de las enseñanzas del maestro en “Los Cuatro Libros clásicos”. Tuvo una segunda generación de discípulos, que fueron los más brillantes y que le acompañaron en sus viajes. A pesar de que vivía en una sociedad feudal, el sabio no hacía distinciones sobre la procedencia de sus alumnos, y admitía a ricos y pobres por igual, con tal que quisiesen aprender.

En su vejez, Confucio editó libros de tiempos antiguos como El Clásico de la poesía, El Libro de la Historia y Cambios de la Dinastía Zhou, y conservó numerosos documentos.

Confucio

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